DISPOSICIÓN DEL LUGAR Y VESTIDURAS
El acto se realiza en el cabildo o salón capitular habilitado para actos canónicos.
El Obispo preside desde su sede o un sitial digno.
Los asistentes (vicarios, notario eclesiástico, oficiales del tribunal) están en sus lugares propios.
El presbítero rehabilitado viste sotana negra con fajín o clergyman.
El Obispo viste capa pluvial y mitra sencilla; lleva el báculo para los momentos indicados.
El notario porta el acta correspondiente.
INICIO DEL ACTO
El Obispo ingresa con capa pluvial y mitra. Todos de pie.
Obispo: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Todos: Amén.
Se invita a sentarse. El Obispo se quita la mitra.
MONICIÓN INICIAL
Obispo: Querido hermano, la Santa Iglesia, Madre misericordiosa, te recibe hoy dentro del acto de habilitación, tras tu proceso de reconciliación y reparación. Hoy, delante de Dios y de su Iglesia, has de renovar solemnemente las promesas sacerdotales que un día hiciste en tu ordenación, para poder ejercer nuevamente tu ministerio en comunión plena.
LECTURA BREVE DE LA PALABRA DE DIOS
Se proclama una lectura apropiada. El Obispo puede añadir una breve exhortación.
(1 Pe 2, 4–5.9)
Lectura de la Primera Carta del Apóstol Pedro
Hermanos:
Acérquense al Señor, la piedra viva, rechazada por los hombres, pero elegida y preciosa ante Dios; y también ustedes, como piedras vivas, vayan edificándose como un edificio espiritual, para un sacerdocio santo, a fin de ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios por Jesucristo.
Ustedes son linaje escogido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para anunciar las maravillas de Aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.
Palabras de Dios
INTERPELACIÓN Y RENOVACIÓN DE LAS PROMESAS
El presbítero se pone de pie. El Obispo se coloca la mitra.
Obispo: Querido hijo: ¿Renuevas tu decisión de unirte más fuertemente a Cristo Sumo Sacerdote, y de configurarte con Él para el servicio fiel del Pueblo de Dios?
Presbítero: Sí, lo renuevo.
Obispo: ¿Prometes proclamar fielmente la Palabra, celebrar los sacramentos con devoción, y vivir una vida conforme al misterio de la Cruz del Señor?
Presbítero: Sí, lo prometo.
Obispo: ¿Prometes obediencia y respeto filial a mí y a mis sucesores, como signo de tu plena y renovada comunión con la Iglesia?
Presbítero: Sí, lo prometo.
PROFESIÓN DE FE
El presbítero coloca su mano sobre el Evangeliario cerrado.
Yo, N., creo y profeso todas y cada una de las cosas contenidas en el Símbolo de la fe y que la Iglesia propone como divinamente reveladas.
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre (y del Hijo), que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.
JURAMENTO DE FIDELIDAD
Yo, N., al asumir nuevamente el ejercicio del ministerio sacerdotal, prometo mantenerme siempre en comunión con la Iglesia Católica, sea de palabra, sea en mi modo de actuar. Con diligencia y fidelidad cumpliré los deberes a que estoy obligado con respecto a la Iglesia, tanto universal como particular. Así Dios me ayude y estos Santos Evangelios que toco con mis manos.
El presbítero besa el Evangeliario.
ORACIÓN DE RECONCILIACIÓN Y RESTABLECIMIENTO
El Obispo se pone de pie, toma el báculo y extiende la mano derecha.
Dios, Padre de misericordia, que por medio de su Hijo reconcilió consigo al mundo y derramó el Espíritu Santo para el perdón de los pecados, te fortalezca con su gracia, confirme tu voluntad renovada, y te restituya plenamente a las tareas santas del ministerio sacerdotal. En el nombre de la Iglesia, que hoy te recibe nuevamente en su solicitud pastoral, te declaro rehabilitado y restablecido para el ejercicio de las funciones propias del presbiterado. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Todos: Amén.
ENTREGA DE LOS SÍMBOLOS MINISTERIALES
El Obispo entrega la estola o el Libro de los Evangelios.
Recibe la estola del ministerio: sé servidor, pastor y guía del rebaño confiado.
FIRMA DEL ACTA DE HÁBILITO
El notario lee el acta. Firman: presbítero, Obispo y notario.
ORACIÓN FINAL Y BENDICIÓN
Obispo: Que el Señor conserve en tu corazón la gracia que hoy renueva, para que sirvas con alegría a su Iglesia y seas signo vivo de reconciliación.
Obispo: La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo ✠ y Espíritu Santo, descienda sobre todos ustedes y permanezca para siempre.
Todos: Amén.
CONCLUSIÓN
Obispo: Podéis ir en paz.
Todos: Demos gracias a Dios.
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